Te ayudo a armar tu sistema de ventas y a que empieces a vender con previsibilidad.
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Cuando las ventas no funcionan como querés, la primera conclusión suele ser "necesito más clientes". Entonces agregás cosas: otra red social, más contenido, una campaña. A veces algo mueve la aguja. Pero si el fondo no tiene estructura, el resultado sigue siendo impredecible.
El problema casi nunca es que hacés poco. Es que lo que hacés no tiene un proceso que puedas repetir.
Sin proceso, cada venta depende del momento y de la suerte. Una recomendación que llegó bien, un mes que salió, un contacto que cerró. Con un proceso, las ventas dejan de ser un evento y se convierten en algo que podés construir, medir y mejorar.
Eso es lo que armamos juntos.
Hay seis piezas que forman un sistema de ventas. Cuando las seis existen y están conectadas, sabés qué hacer cada semana para conseguir clientes — sin improvisar.
Lo que vendés exactamente, a quién, y a qué precio. Definido y comunicable en dos oraciones.
Un perfil concreto: quién es, qué le pasa, qué lo hace salir a buscar ayuda ahora. Lo suficientemente específico como para saber qué publicar, a quién contactar y cómo abrir una conversación.
Los pasos desde que alguien te conoce hasta que te paga. Primer contacto, calificación, reunión de diagnóstico, propuesta. Simple, pero definido.
Dónde vas a tener presencia, qué publicás y con qué frecuencia. Una combinación mínima que se sostenga.
Lo que pasa después de mandar la propuesta. Una cadencia de contactos definida y respuestas para las objeciones que más frenan.
Cuántas horas por semana, en qué bloques, haciendo qué. Para que la actividad comercial no desaparezca cuando tenés trabajo.
Tres meses. Una sesión semanal de trabajo más soporte por WhatsApp entre sesiones. Arrancamos entendiendo tu situación y construimos en orden — cada pieza sobre la anterior, sin saltear pasos.
Qué vendés hoy, cómo llegaron tus clientes, qué probaste que no funcionó. Sin ese punto de partida, cualquier plan es genérico.
Oferta, cliente ideal, proceso, canales, seguimiento y rutina. Las armamos en ese orden, porque cada una depende de la anterior para funcionar.
El sistema no queda en un documento: lo empezás a ejecutar durante el proceso, con ajustes en tiempo real sobre lo que va pasando.
Antes de terminar el tercer mes, revisamos qué funcionó y qué hay que sostener. Si tiene sentido seguir trabajando juntos, lo definimos.
Según dónde estés y cómo preferís trabajar.
Para el que quiere construir el sistema completo con acompañamiento continuo. Una sesión semanal más soporte entre sesiones. Cada paso ajustado a tu servicio, tu cliente y tu situación real.
Para el que quiere construirlo en grupo, con ejercicios guiados y feedback en el momento. Dos encuentros de 2 horas, hasta 15 personas. Te vas con tu brief completo y el ebook incluido.
Para el que prefiere avanzar solo, a su ritmo. Un capítulo por día con el concepto, ejercicios y prompts para trabajar con IA. Salís con un sistema armado, no con más información acumulada.
Una llamada de 15 minutos para que me cuentes dónde estás y ver si tiene sentido avanzar. Sin compromiso.
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